Estamos ante un momento de desintoxicación, es clave abordar este momento como una
oportunidad para reenfocar, quizás esto nos esté hablando de un cambio radical de
percepción, tal vez estemos ante una nueva civilización, porque se evidencia que la anterior y
su forma de proceder está caduca.


Estamos en un momento de caos, quizás desde una macro organización esto sea necesario,
para una nueva estructura más adaptada, la anterior ha de desorganizarse, porque si no, no
encuentra la vida una nueva organización, de mayor salud y mayor consciencia.


Para una nueva coagulación, se necesita una previa disolución, si no, es imposible.
No estamos en momento de muerte, sino de reorganización planetaria, el universo actúa
siempre a favor de sí mismo, nunca en contra; si alguno de los ingredientes está
desequilibrado, el TODO que es pura armonía tiende a ajustarlo o a eliminarlo, para una
autoregulación del ecosistema.


En un momento de tanta contaminación, se necesita una potente desintoxicación y una gran
regeneración.
Este virus puede ser la gota que ha colmado el vaso, y evidencia una falta de respiración global.
Hemos de poner el foco de atención en nuestro propio organismo, chequear cómo de
armonizada está nuestra energía corporal, como de calmada está nuestra mente, a qué
dedicamos nuestra vida; de nada sirve poner la atención fuera, no es el gobierno el que cura,
ni el sistema tiene la solución al transcurrir de mis días.


Es momento de colaborar desde dentro para mantener el fuera en su justo equilibrio, si por
dentro no estamos sanos, emitimos una frecuencia tóxica; porque entre lo de dentro y lo de
fuera, no hay distancia.