Creemos que lo que ocurre fuera de nuestro cuerpo, nada tiene que ver con nosotros, como si
hubiera una realidad ahí fuera que no nos incumbe.


No hay distancia entre mi cuerpo y el cuerpo del universo, mi piel es la piel de la existencia, no
somos individuos aislados, somos universo; luego todo lo que nos ocurre, tiene que ver con lo
que ocurre al planeta entero; para sanar, no se trata de aliviar los síntomas, se trata de
alinearnos con la totalidad, sintonizar en la misma frecuencia, solo ahí encontramos sentido a
nuestros días, y solo ahí las respuestas.


Nuestro ADN no es particular, es un ADN universal.
Si tenemos los mismos pulmones, procuremos respirar en nuestro cuerpo cada día un poco
mejor, cada instante consciente procura una gran consciencia alrededor.
Ser el cambio que anhelamos ver en el mundo, es comenzar por nosotros mismos, un cuidado
delicado sobre todo cuanto nos acontece y tomar las riendas de nuestra experiencia humana,
tomar en libertad nuestras propias decisiones; no esperar a que las decisiones se tomen fuera.
Busca la integración por dentro y esa es la colaboración por fuera.


Es momento de enraizarse en lo profundo, ahí dentro hay un lugar fuerte que puede
mantenerte vivo, sin depender de la contaminación del entorno, no te dejes llevar por el
ambiente, protégete de la tristeza y el decaimiento externo, que el miedo no penetre en ese
lugar, mantenlo protegido.