Somos maduros para cuestionar todo aquello que entra en nuestro espacio vital, a nivel
sanitario, político, económico, ideológico…


Nadie obliga a nadie a pensar de una manera concreta, no estamos en momento de
pensamiento único, los librepensadores nunca estuvieron bien vistos, pero podemos
empoderarnos generando nuestro propio diseño.

Hay verdades que hemos heredado de generación en generación, hay píldoras que hemos
tragado de creencias que con la madurez ya no nos encajan, ya no digerimos cualquier cosa,
hay información que puede ser filtrada por nuestra propia experiencia, y si en ella una verdad
no asienta, no tenemos por qué acatarla.


Rastrea tu propia verdad y sé fiel a ti mismo, no te dejes engañar ni manipular.
Eres más libre de lo que te quieren hacer creer, no deposites fuera nada, hazte dueño y
responsable de todo lo tuyo, no tengas miedo a opinar diferente.
No te rindas, tienes mucho que aportar.