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5 MOVIMIENTOS – 3. Frecuencia cardíaca

    “El corazón sabe lo que la mente ignora”.

    Las riendas del carruaje corporal están en el corazón, es el centro de operaciones, el núcleo al que llegan todas las informaciones, tiene cerebro y late con vida independiente, registra las cosas antes incluso de que ocurran, a través de las corazonadas con el radar de la intuición percibe lo que los sentidos no alcanzan.

    Posees un bombeo concreto, un latido particular que late junto a todo el universo, el corazón de la existencia contempla la frecuencia de tu corazón, han de estar alineados los dos bombeos, sin esa sincronía no hay coherencia, tu bombeo se desacopla, pierde ritmo y armonía si no está en la misma frecuencia cardíaca que la frecuencia universal.

    No estás separado de la VIDA, solo hay una, no vas tú por un lado y la vida, el cosmos, el todo por otro, luego no hay dos direcciones, solo hay una, una sola corriente, un solo flujo.

    Si nos desviamos deambulando entretenidos por otros derroteros, friccionamos, acabamos respirando o muy agitadamente o  por debajo de nuestra capacidad pulmonar, es una la respiración del cosmos, es abierta, diáfana, plena, profunda, y abarca la totalidad del tórax, incluso más allá del aire que cabe en tus pulmones.

    Se requiere una escucha muy sutil, un radar muy afinado para no acabar yendo por donde la vida no quiere ir, ELLA se expresa a través de tu cuerpo, no tiene otra forma de hacerlo, pero si sabe QUÉ es lo más fluido y suave de lo que TE entrega, lo hace sin esfuerzo, si hay oposición y resistencia por tu parte, ya no se ve libre de expresar lo que más anhela, tu piel ha de estar muy abierta, solo en esa obertura completa, la vida se da del todo, si te cierras no hay cómo, si te vives desde la razón , la lógica y dejas las riendas a la mente, el corazón se debilita, no puede dirigir la ruta, pierde la orientación y acaba yendo a la deriva.

    El radar del corazón te dicta los pasos más tuyos, tan sólo has de escuchar su latido, ese bombeo te habla de tu pasión, aquellos pasitos que te llevan al centro de lo que realmente ERES, los que bailan tu coreografía más completa, la más plena, aquella que más te arrebata, la que habita más en ti de lo que crees ser tú.

    Para conocer la ruta del corazón, has de despejar los obstáculos que te alejan de su irradiación, esos obstáculos se identifican observando lo que NO ES, no soy mi cuerpo, no soy mi mente, no soy mis posesiones, ni mis títulos, ni mi trabajo, ni mi rol, ni mi profesión, ni mi personaje, ni mi personalidad, ni mi identidad….cuando vas despejando ese: no soy esto ni lo otro, verás que lo que queda es pura VIDA viviéndose a sí misma sin acotar.

    Cuando queda la VIDA libre, cuando las identificaciones caen, quedas desnudo ante la existencia desnuda, ahí tu corazón y el corazón de la vida se hacen uno, ya no hay separación.

    Cuando cae la ilusión de la distancia, la fusión se produce sola, y todo lo que irrumpe es lo que es REAL. En esa realidad, la VIDA te vive instante a instante, sin un antes ni un después, y sin ningún esfuerzo, porque el esfuerzo lo ponía la mente.

    La vida no tiene atributos, ni coloca añadidos a lo que ES, sencillamente te vive, lo que entrega es con amor, nunca ella iría contra sí misma, es lo más natural, ella te mueve, te lleva, te trae, te coloca, te habla, te respira…

    Tú tan solo déjate SER, esa es la vida vivida desde el corazón, todo lo que ahí se da pasa a ser natural, en forma de palabra, de silencio, de conversación, de danza, de canto, de pintura, poesía, música…lo que sea que se viva a través de ti, es lo que ES en tu forma concreta, despejadas todas las incógnitas del NO SOY, queda la pura realidad diáfana, que te vive sin reservas, ahí descubres la fascinación de la VIDA que se da en cada uno de tus instantes, siempre fresca, genuina y espontánea.

    No tiene más misterio esto de VIVIR y dejarte llevar por el CORAZÓN, cada corazón tiene su propio latido; pero todos ellos bombean desde la misma luz, la esencia es la raíz, todo lo demás es propiciado, emerge desde el mismo fondo; pero es el fondo el que permanece intacto, las formas se crean y se descrean, todas ellas pasajeras, solo el espacio subyacente permanece por siempre, ESO es lo que en realidad ERES.