Saltar al contenido
Portada » Blog » El Arroyo

El Arroyo

    Todas las aguas van a parar al OCÉANO, pero no todas van a el por el mismo arroyo.

     Por cada cauce se vierten nuestras aguas, y a través de ellas nos fundimos en el mar entregando lo que portamos, lo que esencialmente somos.

    Hay infinidad de arroyos, cada pequeña gota elige el arroyo que recoge mejor su cantidad de agua, vamos todos hacia la inmensidad; pero en la forma nos juntamos con aquellas gotas que eligen nuestro mismo arroyo, surge en esas específicas aguas, un vínculo de creación común.

    Nos agrupamos como las células, por funciones concretas, aunque en definitiva estamos para el funcionamiento del mismo organismo, ni más de lo que portamos, ni menos.

    Identificar esa forma es crucial, para que nuestro pasito por esta tierra sea en beneficio de la humanidad, esa identificación no es difícil, porque es sencillamente SER lo que ya venimos siendo.

    Se torna difícil cuando queremos ir por cauces ajenos, portar las aguas que tienen otros, contentar, aparentar…., en definitiva dejar que otros arroyos lleven nuestras aguas, y ahí dejamos de ser nosotros mismos y perdemos el rumbo y el sentido.

    Esa fidelidad a lo más íntimo es la clave, hay demasiadas interferencias en la escucha, programas, creencias, herencias, egos….

    Ese destilar continúo es fundamental, para dar con lo más esencial.

    En cada gota está contenida la información de todo el Océano, solo con nuestra gota nos basta y nos sobra, fieles a nuestra propia experiencia humana.

    Cuando no damos con el cauce, nos secamos, una sequía interior que es la peor de las sequías. Cuando fluimos por el arroyo, gozamos, nos sentimos livianos, plenos y completos.

    Todos los accesos son válidos, todos conducen al inmenso océano, has de dar con el tuyo, para que tu gotita se plenifique en su sentido.

    No dejes de vivirTE como el Océano quiere verterte, y encontrarás la frescura de unas aguas que te empaparán eternamente.

    Hay aguas que solo quitan la sed por un tiempo, otras que sacian la sed de SER en lo profundo.